7 Pilares de la NeuroArquitectura

Escrito por Pablo Andrés Pérez

2 junio 2020

7 Pilares de la NeuroArquitectura

En Integra Arquitectura abordamos los proyectos con base a los seis pilares de la NeuroArquitectura, sin embargo debido a la pandemia (Covid 19), hemos añadido otro pilar, la Bioseguridad. Las diversas situaciones que enfrentamos en la pandemia del 2020, nos retaron a incluir en los diseños, soluciones que involucren la Bioseguridad en los espacios a construir.

En nuestro Blog de Neuroarquitectura exploramos no solo este pilar, sino los otros pilares, temas relevantes que pueden ser de su interés, este mes empezamos con la iluminación.  

Sea natural o artificial, la iluminación es el pilar más importante en un proyecto, aún más que los acabados y el mobiliario elegido; de la calidad de luz escogida dependerá la naturalidad, el realce, las texturas, los colores, el reflejo de  acabados  y el mobiliario. Al final del ejercicio constructivo, la inversión se verá reflejada en la calidad de luz instalada en el proyecto. 

Se está haciendo la pregunta ¿qué es calidad de luz?, en nuestro concepto como empresa, es un sistema dependiente de las cualidades propias de las fuentes de luz o las luminarias, en  conjunto con el control de iluminación, permitien generar ambientes adaptables a la necesidad visual del espacio y al aprovechamiento de la luz natural, brindando cualidades que tendrán como resultado una connotación positiva sobre la mente de las personas. 

Dicen que no todo lo que brilla es oro, también toda luminaria LED que brilla no significa que tenga calidad de luz, mediante la identificació de indicadores podemos diferenciarlos, mencionaremos los más importantes para la generación de ambientes: 

  1. Índice de reproducción cromática: en nuestros términos es la capacidad que tiene la fuente de luz o luminaria para hacer ver los colores lo más naturalmente posible. Cuando hablamos de natural, nos referimos a la luz del sol, este hace ver los colores con un 100% de fidelidad, el objetivo es tener proyectos con luminarias por encima del 90% de reproducción cromática;  al tener este tipo de especificación y aprovechamiento de la luz natural, lograremos una solución lumínica que  impregne de naturalidad los espacios, y repercuta psicológicamente en las personas, despertando la productividad, la buena memoria, la creatividad, la sensación de bienestar y  un mejor estado de ánimo.

Ahora, ¿Qué pasa si no tenemos entrada de luz natural?…

  1. Temperatura de Color: Es la tonalidad aparente que tiene la fuente de luz, la luz amarilla coloquialmente llamada, es en el lenguaje técnico luz cálida y la luz blanca, es luz fría en el lenguaje técnico. El calificativo, “calida y fria”, no hace referencia a calor o a frio, si no a la sensación generada en las personas; la luz fría activa los sentidos, hace que seamos más operativos, es común verlo en oficinas, o sitios de comidas rápidas; la luz cálida, apacigua, relaja, es común verla en recepciones de edificios, hoteles, restaurantes, o en nuestros hogares; lo importante de conocer este indicador es que existen luminarias con la capacidad de tener las dos temperaturas de color, al saber esto y junto con nuestra imaginación, nos es posible simular en un espacio la entrada de luz natural. Imagine en techo una claraboya, luz cenital,  un elemento rectangular como difusor de cualquier tamaño (policarbonato opalizado o membrana traslúcida) y encima de este, fuentes de luz cambiando  la temperatura de color conforme avanza el día de manera programada sin necesidad de la manipulación humana, imaginemos esta simulación de claraboya en  espacios corporativos confinados, donde no llega luz natural pero con los beneficios cercanos a ella. 
  1. Control de Iluminación: no aplica solo al aumento o disminución de la cantidad de luz que emite la luminaria, aplica también al cambio de la temperatura de color;  es aquí donde el diseño de iluminación se hace participativo, donde el usuario final no está limitado para personalizar el ambiente lumínico deseado a la  necesidad visual, sin perder los  beneficios que genera disminuir la intensidad lumínica como ahorro energético, por iluminación, aire acondicionado, y aumento de la vida útil de la fuente de luz. 

Existen más indicadores que se unen a estos tres conceptos, como la depreciación lumínica y la calidad de luz garantizada en el tiempo de operación. Por estas propiedades, el ambiente lumínico tiene el poder de afectar positiva o negativamente el entorno percibido. 

Nuestra recomendación es, la asesoría de profesionales en diseño de iluminación, un profesional apartado de la construcción eléctrica o el suministro de iluminación, lejano a la determinación de la cantidad de luminarias o a las cantidades de salidas eléctricas y/o luminarias. El diseñador de iluminación  tiene la capacidad para construir digitalmente, un sistema en armonía con los conceptos de  reproducción cromática,  temperatura de color,  depreciación lumínica, control de iluminación, continuidad arquitectónica, según su capacidad y experiencia, produciendo espacios únicos, haciendo que la arquitectura sea evidente, creando atmósferas y espacios con el carácter imaginado por el diseñador arquitectónico, en cumpliendo de los requerimientos exigidos en el reglamento que rige en Colombia  (RETILAP).

[1]      EBERHARD, J.P. (2008): “Brain Landscape: The Coexistence of Neuroscience and Architecture 

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